Reconstrucciones históricas de la encáustica grecorromana

El Renacimiento

Con el Renacimiento resurge el interés por el procedimiento grecorromano de la encáustica.

El descubrimiento de las pinturas murales de la Domus Aurea en Roma, a finales del siglo XV, supuso una conmoción para los artistas del primer Renacimiento, como Rafael, Miguel Angel, Pinturicchio o Guirlandaio, que dejaron sus nombres escritos en los muros como testimonio de su visita, y mostraron en su obra la influencia causada por ese contacto directo con la pintura romana.

1505. El primer intento conocido de reconstrucción de la técnica antigua fue protagonizado por Leonardo da Vinci. De acuerdo con el Códice Magliabechiano 1 , Leonardo decidió pintar a la encáustica su encargo más importante de pintura: el mural de la batalla de Anghiari para el Salón del Consejo en el Palazzo Vecchio de Florencia, que se situaría frente al mural de la Batalla de Cascina encargado a su gran rival, Miguel Ángel. Leonardo desarrolló una pintura a la cera que dio resultados en pruebas de taller, pero que aplicada a la escala del mural resultó inmanejable y obligó a Leonardo a abandonar la obra 2 .

Los trabajos de reconstrucción alcanzaron su punto álgido durante la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del siglo XIX, impulsados por los descubrimientos de Herculano (1738) y Pompeya (1748) y sus excepcionales pinturas murales, en una época que combinaba el espí­ritu cientí­fico de la Ilustración con el interés del Neoclasicismo por la cultura grecorromana . Sólo entre 1750 y 1800 se llegaron a publicar en Europa más de 60 estudios acerca de la encáustica. Dos trabajos de reconstrucción resultaron especialmente influyentes y polémicos, provocando panfletos y discusiones interminables. El primero fue obra del Conde de Caylus, y el segundo de Vicente Requeno.

1754. Caylus presentó cuatro procedimientos: aplicación de ceras derretidas sobre tabla encerada; aplicación de ceras pulverizadas suspendidas en agua, con tratamiento final de la obra mediante calor para fijar la pintura; gouache sobre tabla encerada cubierta por polvo de carbonato cálcico, y calentamiento final de la obra para fijar los colores; gouache cubierto por una lámina de cera 3 .

1787. Vicente Requeno publicó un trabajo de reconstrucción que tuvo mucha influencia en Europa y que originó la creación de diversas academias de pintura dedicadas a la encáustica. Requeno proponí­a varios procedimientos, destacando uno que utilizaba espátulas calientes para aplicar y extender ceras coloreadas, y otro a base de cera y resina de almáciga que se aplicaba en estado de fusión y se completaba con una capa final de cera derretida que se extendía aproximando un brasero a la obra 4 .

1795. García de la Huerta propuso una encáustica en frío de cera saponificada con lejía de cenizas, mezclada con resinas 5 .

1829. La encáustica del pintor y teórico Paillot de Montabert era una pintura en frío compuesta por cera y resina de elemí o copal disueltas en aceites volátiles 6 .

1884. La reconstrucción de Cros y Henry consistía en la aplicación de ceras derretidas -puras o mezcladas con colofonia- aplicadas con pincel y retocadas con espátulas calentes 7 .

1885. Otto Donner von Richter propuso una cera de abejas blanqueada saponificada con sosa y mezclada con bálsamo de Chios y aceite de oliva 8 .

1904. Según Berger, la encáustica sería una emulsion de cera de abejas con sosa o potasa, mezclada con aceite que sería saponificado por el álcali 9 .

1910. Para Laurie, se pintaba a la encáustica con ceras derretidas mezcladas con bálsamo de pino y aplicadas sobre un soporte caliente 10 .

1940. El pintor Karl Zerbe desarrolló una encáustica de cera de abejas mezclada con aceite de linaza espesado al sol que se aplicaba en caliente y se fijaba con lámparas diatérmicas y sopletes. La técnica de Zerbe tuvo gran influencia entre diversos pintores norteamericanos de las décadas posteriores 11 .

1949. Pratt y Fizell propusieron tres aglutinantes para la encáustica: cera y resina aplicadas en caliente, cera disuelta en nafta, aplicada en caliente y cera saponificada con sosa o potasa, aplicada en frío 12 .

1960. Para Hermann Kühn la encáustica antigua estaba compuesta por cera de abejas saponificada con sosa o potasa 13 .

1961. Elena Schiavi presentó una reconstrucción de la encáustica antigua según la cual los artistas pintarían sobre muro con cera saponificada con carbonato de sodio y mezclada con cal y aglutinantes varios, y sobre tabla con dicha cera saponificada mezclada con aglutinantes resinosos 14 .

1978. Según Raymond White, se pintaba a la encáustica con ceras aplicadas en estado de fusión y con ceras en frío disueltas en nafta o algún otro aceite esencial 15 .

1997. Euphroxine Doxiadis considera que los retratos del Fayum estaban pintados con una encáustica en caliente compuesta por cera de abejas mezclada con resina, o bien con una encáustica en frío compuesta por cera saponificada con un álcali y posiblemente mezclada con huevo y en ocasiones con aceite de linaza 16 .

Actualmente sigue abierta la discusión acerca de la composición de la antigua técnica pictórica de la encáustica.